Todas las manifestaciones del sufrimiento son esencialmente inevitables, y son en efecto hechos naturales de la existencia. No significa esto que, finalmente, no podamos hacer nada al respecto. Tampoco quiero dar a entender que esto no tenga nada que ver con la disciplina ética. Es cierto que, de acuerdo con la filosofía budista y otras religiones de la India, el sufrimiento se considera una consecuencia del karma. Es un completo error suponer – como suponen muchas personas, occidentales y orientales por igual – que eso entraña que todo lo que experimentamos está “predeterminado”.  Y ni siquiera es una excusa para no asumir  nuestras responsabilidades  en cualquier situación en la que nos encontremos.

Como el termino karma parece haber pasado a formar parte del vocabulario cotidiano, tal vez valga la pena aclarar al menos una parte del concepto. Karma es una palabra del sanscrito que significa “acción”. Denota una fuerza activa, de la cual se infiere que el resultado de los acontecimientos futuros está influido por nuestros actos. Suponer que el karma es una suerte de energía independiente que predestina el curso que haya de tomar toda nuestra vida es lisa y llanamente un error. ¿Quién crea el Karma? – Nosotros mismos. Lo que pensamos, decimos, hacemos, deseamos y omitimos es justamente lo que crea el karma. Todo lo que hacemos en nuestra vida cotidiana son siempre la función de un acto, de nuestros actos. Eso es el karma.

Decir que el “infortunio” es tan solo el resultado del karma equivale a decir que somos totalmente impotentes a lo largo de la vida. De ser ese el caso, no habría causa ninguna para tener la menor esperanza. Lo mismo daría quedarnos rezando hasta el final de los tiempos.

Una apreciación más idónea de la causa y el efecto nos lleva a pensar que, lejos de ser impotentes, es mucho lo que podemos hacer para influir en nuestra experiencia del sufrimiento. No cabe duda de que tenemos una posibilidad de elección ante la aparición del sufrimiento.  Si lo deseamos, podemos adoptar una actitud más desapasionada, más racional; sobre esa base podemos disciplinar nuestra respuesta ante el sufrimiento. Por otra parte (no aconsejable) podemos limitarnos a dolernos de nuestros infortunios. Esto, al hacerlo, nos hunde en la frustración más completa. A resultas de esto, surgen las emociones que nos afligen y se desbarata nuestra paz de ánimo.

Cuando no refrenamos nuestra tendencia a reaccionar negativamente ante el sufrimiento, este se torna una fuente de pensamientos y emociones negativos. Hay por tanto una relación muy clara entre el impacto que tiene el sufrimiento en nuestro corazón y en nuestro espíritu, y nuestra manera de practicar la disciplina interior.

 TEXTO: Dalai Lama / El Arte de Vivir en el Nuevo Milenio 

One Reply to “¿ Quien crea el Karma?”

  1. Sabias palabras de ss Dalai Lama.
    O en sabiduria popular : “Quien bien siembra, bien recoge” , “tal harás, tal hallarás”
    Causa efecto.

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